En el marco del Día del Empleado de Comercio que se celebra hoy, Nuevo Diario recorrió el microcentro bandeño para dialogar y conocer la historia de los trabajadores de este rubro.
Venta de indumentaria
En primera instancia, Matías Gerez, quien lleva ya 14 años dedicándose a la venta de prendas de vestir para hombre y mujer.
En esta fecha especial, el vendedor recordó que llegó al rubro por una cuestión económica “y me encontré con algo totalmente nuevo, no era muy sociable la verdad, me costó mucho la atención al cliente por el tema de tratar con las personas, pero con los años fui cambiando, atender implica hablar con la gente, saber qué le puede gustar para comprarlo”, comenzó.
“Esto me ayudó en lo personal también, ahora soy más de hablar con las personas y me gusta, así que algo que empezó como un trabajo me terminó ayudando en lo personal”.
Matías aprovechó la oportunidad para destacar la importancia de la atención al público, “vivimos diferentes situaciones, pero creo que siempre es importante brindar una buena atención, estar dispuesto a ayudar al cliente en lo que necesite”.

Venta de calzados
En un reconocido e histórico local de venta de calzados se encuentra Edith Villalba, quien también hace 15 años se encuentra en el rubro del comercio, “llegué a ser empleada de comercio por un tema económico, estaba estudiando y necesitaba un ingreso así que entré a trabajar en el comercio”.
Edith destaca que siendo empleada de comercio “aprendí mucho del rubro del calzado, no es solamente vender una zapatilla o zapato y nada más, hay que saber de confecciones, números y materiales también”.
Sobre su experiencia de atención al público, dijo: “Es muy lindo este trabajo porque conoces mucha gente con los años, algunos se hacen clientes y buscan que los atiendas, pero si es verdad que lleva su tiempo aprender, no es llegar y decir ´voy a atender´, yo en mi caso aprendí con compañeros y del día a día”.

Bicicletería
Por último, Sebastián Ruiz llegó hace poco al rubro ya que lleva 6 años como vendedor en una reconocida bicicletería de la ciudad y en diálogo con Nuevo Diario contó su historia: “Empecé a venir a la bicicletería como cliente, compro una bici y participaba de las salidas recreativas que realizan, a través de eso logro bajar de peso, mejorar mi salud, hice una relación con los chicos que me atendían, así fui aprendiendo también del rubro y un día entré como empleado”.
Consultado sobre lo que le brinda satisfacción de este trabajo, dijo: “Hay mucha gente que viene con un problema y lo mejor de esto es poder ayudarlos a resolverlo, algunos hasta dan por perdida su bicicleta que hoy en día se usa mucho, poder colaborar en que solucionen sus problemas la verdad es muy satisfactorio”.
Finalmente y en coincidencia con sus colegas de otros comercios destacó el hecho de estar en atención al público, “ayuda al desenvolvimiento de la persona y me ayudó mucho en lo personal también a relacionarme con los demás ”.
