La capilla de Santa Rosa de Lima, ubicada en el corazón del barrio 8 de Abril, se convirtió en un epicentro de devoción y celebración en honor a la “patrona de los enfermos y de América”.
En una demostración de fe, los residentes de diferentes barrios de la ciudad Capital se congregaron para participar en la tradicional Misa Criolla, una experiencia musical y espiritual que trasciende fronteras.
La particularidad de este evento radicó en la diversidad de los asistentes. Vecinos de diversos barrios de la ciudad, con sus diferencias y similitudes se unieron en un acto de fe compartida.
Esta celebración se convirtió en una oportunidad para que las comunidades se conectaran más allá de las fronteras geográficas, reafirmando la importancia de la fe en la vida cotidiana y su capacidad para unir a las personas.
Una vez finalizada la Misa Criolla en el interior de la capilla, la festividad continuó en los exteriores sobre la calle Pueyrredón. Números artísticos de música y danza entretuvieron a los presentes, llenando el ambiente de alegría y esparcimiento.
La jornada culminó con una reunión de los servidores parroquiales, quienes se unieron en gratitud y reflexión.
Esta reunión finalizó con una emotiva bendición, que dejó a todos los presentes con un sentimiento de paz y plenitud espiritual.
“Es la patrona de los enfermos, y ha habido muchos testimonios de vida y mejoría”
“Hace muchos años que acompañamos la fiesta nuestra patrona, Santa Rosa de Lima, con el grupo Jesús El Maestro”, contó Noelia Cuello.
La incansable servidora contó: “Somos del barrio 8 de Abril. Pero en realidad es una unión de muchos chicos y jóvenes, que vienen de los barrios Juan Días de Solís, Ejército Argentino, Campo Contreras, y muchos otros. Venimos y hacemos todo para servir a Santa Rosa”, y agregó: “Como grupo de peregrinos, que pertenecemos a esta capilla, y en conjunto a otros servidores, nos encargamos de todo lo que es la organización de la fiesta”.
“Aquí para muchos de nosotros es la ‘patrona de los enfermos’ ha habido muchos testimonios de vida y mejoría de salud. Hubo muchos testimonios de milagros y eso hace que mueva nuestra fe y se profundice, y que en todos los años en la entrega que se haga mucho más grande, justamente en la fiesta de ella”, contó.
“La misa criolla suena siempre en su fiesta. Es una pieza que une a todos en la fe”.
